Laberintos y (e)lecciones de la Venezuela bolivariana. Cuando lo táctico deviene en ciertas coyunturas un momento estratégico

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Por Hernán Ouviña

Domingo siete de octubre. El reloj indica las tres de la mañana en punto y el “toque de diana” resuena en los parlantes diseminados por la Coordinadora Simón Bolívar en los sitios claves de la parroquia 23 de enero, uno de los barrios más emblemáticos y combativos de toda Caracas. La música militar, emblema de los momentos más neurálgicos del proceso bolivariano, se entremezcla en los parlantes con la voz del presidente y candidato Hugo Chávez Frías, que arenga insistentemente a la población: “¡los que quieran Patria, vengan conmigo!”. La escena se repite en casi todo el territorio nacional y tiene como objetivo despertar a las y los votantes bien temprano, para definir el resultado de las elecciones lo antes posible y poder dar paso a la celebración popular en las calles. Algunos jóvenes suben a las terrazas para lanzar cohetes al cielo y reafirmar este doble propósito: despabilar a la vecindad y anticipar la fiesta que parece ser ya un hecho. Sigue leyendo

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octubre 18, 2012 · 6:57 pm

FILOSOFÍA – POLÍTICA – ECONOMÍA

“Si estas tres actividades son los  elementos constitutivos necesarios de una misma concepción del mundo, necesariamente debe haber, en los principios teóricos, convertibilidad de la una a la otra, traducción recíproca al propio lenguaje específico de cada elemento constitutivo: uno se halla implícito en el otro, y todos juntos forman un círculo homogéneo.  Sigue leyendo

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INTELECTUALES

 

“Cuando se distingue entre intelectuales y no-intelectuales se refiere uno en realidad y exclusivamente a la función social inmediata de la categoría profesional de los intelectuales, o sea, se piensa en la dirección en que gravita el peso mayor de la actividad profesional específica; en la elaboración intelectual o en el esfuerzo nervioso-muscular. Eso significa que, aunque se puede hablar de intelectuales, no se puede hablar de no-intelectuales, porque no existen los no-intelectuales. Pero tampoco la relación entre esfuerzo de elaboración intelectual-cerebral y esfuerzo nervioso-muscular es siempre igual; por eso hay varios grados de actividad intelectual específica. No hay actividad humana de la que pueda excluirse toda intervención intelectual: no se puede separar al homo faber del homo sapiens. Al cabo, todo hombre, fuera de su profesión, despliega alguna actividad intelectual, es un “filósofo”, un artista, un hombre de buen gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una línea consciente de conducta moral y contribuye, por tanto, a sostener o a modificar una concepción del mundo, o sea, a suscitar nuevos modos de pensar.


(…) El problema de la creación de una nueva capa intelectual consiste, por tanto, en elaborar críticamente la actividad intelectual que existe en cada individuo con cierto grado de desarrollo, modificando su relación con el esfuerzo nervioso-muscular en busca de un nuevo equilibrio, y consiguiendo que el mismo esfuerzo nervioso-muscular, en cuanto elemento de actividad práctica general que innova constantemente el mundo físico y social, se convierta en fundamento de una concepción del mundo nueva e integral. “

 

Antonio Gramsci, “La formación de los intelectuales”, en: Los intelectuales y la organización de la cultura, Buenos Aires, Nueva Visión, 2009, p. 13

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Acerca de “El pensamiento político de Gramsci” de Jean Marc Piotte (por Facundo Peña Boerio)

Antonio Gramsci es uno de los pensadores políticos contemporáneos más influyentes. Ha sido citado por autores tan disímiles como –por sólo enumerar algunos- Louis Althusser, Raymond Williams, Paulo Freire, Norberto Bobbio, Robert W. Cox y Ernesto Laclau. El carácter fragmentario de sus Quaderni dal Carcere ha llevado a algunos intérpretes a realizar su lectura en función de determinados conceptos ordenadores e integradores de su obra. En El pensamiento político de Gramsci, Jean Marc Piotte recorre los escritos carcelarios del autor italiano centrándose en el concepto de intelectual como articulador clave de las demás categorías.

Sociólogo de origen quebequés, Piotte obtuvo un doctorado de la Sorbonnade París sobre el pensamiento de Antonio Gramsci y formó parte de la revista política y cultural Parti Pris (de orientación marxista-leninista) que jugó un papel importante a mediados de la década del sesenta durante la Révolution Tranquille, cuyo corolario fue la modernización y secularización de  la provincia de Quebec. Esta obra que estamos reseñando fue uno de sus primeros trabajos y, a su vez, uno de los más importantes sobre todo para América Latina. El libro fue publicado en Argentina un par de años después de su primera edición en francés (la edición local, que data de 1973, estuvo a cargo de Cuadernos de Cultura Revolucionaria), y sirvió para introducir los principales conceptos de Gramsci a numerosos militantes políticos de la época. Sigue leyendo

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Democracia Obrera

“¿Cómo soldar el presente con el porvenir,satisfaciendo las necesidades urgentes del presente y trabajando útilmente para crear y “anticipar” el porvenir?

Este escrito pretende ser un estímulo para el pensamiento y para la acción; quiere ser una invitación a los obreros mejores y más conscientes para que reflexionen y colaboren, cada uno en la esfera de su competencia y de su acción, en la solución del problema, consiguiendo que sus compañeros y las asociaciones atiendan a sus términos. La acción concreta de construcción no nacerá sino de un trabajo común y solidario de clarificación, de persuasión y de educación recíproca.” (Antonio Gramsci. “Democracia Obrera”.L´Ordine Nuovo. 21-06-1919)

Resulta interesante reflexionar a partir de estos dos párrafos sobre la importancia que Antonio Gramsci le otorgaba en primera instancia a la prefiguración, es decir a poder anticiparse a hechos futuros trabajando sobre el presente mismo; y en segunda instancia a la educación recíproca que nace en el seno de la clase obrera, al interior de las comisiones internas en las fábricas.

La propuesta general de Gramsci apuntaba a la construcción de verdaderas democracias obreras cuyos órganos no son ni más ni menos que las comisiones internas fabriles, las cuales contrarrestan activamente las imposiciones del empresariado capitalista. Es la búsqueda  de éstas como órganos de poder proletario capaces de sustituir al capitalista en sus funciones útiles de dirección y administración.

“Ese sistema de democracia obrera (completado por organizaciones equivalentes de campesinos) daría forma y disciplina permanentes a las masas, sería una magnífica escuela de experiencia política y administrativa..” (Op. Cit.)

Si bien esto es un primer boceto de algo que puede ser profundizado y enriquecido a futuro, me parece no menor pensar en estos escritos como inspiradores del fenómeno de las fábricas recuperadas, donde los trabajadores han sabido sostener  sus fuentes de trabajo y al mismo tiempo ocupar puestos clave en la dirección y administración de estas fábricas.  La organización de los mismos permitió ser en primer lugar de resistencia ante situaciones de crisis y en segundo lugar un aprendizaje diario y constante en cuanto a ocupar tareas nuevas y en el fortalecimiento de lazos de solidaridad entre los trabajadores.

Sólo de esta forma se puede entender los numerosos casos de fábricas que en distinta medida han resistido desde hace 10 años y hacia el presente los diversos coletazos del sistema capitalistas y sus diversas crisis.

Pensar en estos “fenómenos” (si cabe realmente llamarlos así), en el porqué surgieron y en cómo han progresado a pesar de los obstáculos es tal vez una invitación a pensar en un nuevo porvenir.

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1° de Mayo

 

“Nosotros sabemos que la lucha del proletariado contra el capitalismo se desenvuelve en tres frentes: el económico, el político y el ideológico. La lucha económica tiene tres fases: de resistencia contra el capitalismo, esto es, la fase sindical elemental; de ofensiva contra el capitalismo para el control obrero de la producción; de lucha para la eliminación del capitalismo a través de la socialización. También la lucha política tiene tres fases principales: lucha para contener el poder de la burguesía en el Estado parlamentario, es decir, para mantener o crear una situación democrática de equilibrio entre las clases que permita al proletariado organizarse y desarrollarse; lucha por la conquista del poder y por la creación del Estado obrero, es decir, una acción política compleja a través de la cual el proletariado moviliza en torno a sí todas las fuerzas sociales anticapitalistas (en primer lugar la clase campesina), y las conduce a la victoria; fase de la dictadura del proletariado organizado en clase dominante para eliminar todos los obstáculos técnicos y sociales, que se interpongan a la realización del comunismo.”

 

Antonio Gramsci, “Necesidad de una preparación ideológica de la masa”, publicado en “Lo Stato Operaio”, marzo-abril de 1931

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Sobre “La cola del diablo; itinerario de Gramsci en América Latina” de José M. Aricó (por Alejo Pasetto)

Este interesante libro de José M. Aricó comienza con la aclaración por parte del propio autor quien, en una especie de pequeña advertencia y autocrítica señala que su obra, más que ser un itinerario sobre el impacto del pensamiento de Antonio Gramsci en Latinoamérica, termina cayendo en un recorrido por su trayectoria personal en la íntima relación intelectual que estableció con el italiano. Si bien esa apreciación no es del todo errónea (lo cual tampoco implicaría una crítica negativa hacia el libro) creo que sería en principio incompleta.

A lo largo de La cola del diablo… el lector se encuentra no solamente con el recorrido intelectual de José Aricó dentro de la izquierda en nuestro país. En todo el libro hay otra figura que cobra una importancia casi central. La figura de Héctor P. Agosti. Presentado como pensador y ensayista prestigioso al interior del Partido Comunista, Agosti es ubicado por Aricó como aquel pionero en la búsqueda de  darle un impulso fundamental a la recepción y traducción de las obras de Gramsci enla Argentina. La traducción entendida por Agosti como forma de ubicar en un lenguaje nacional aquellos conceptos e instrumentos de interpretación histórico-políticos. Pasados los años de aquella primer experiencia de traducción, Arico comprende que los aciertos y desaciertos de esa empresa le permitieron ver con mayor claridad los obstáculos que nunca pudieron superarse.

Sin embargo, se reconoce en Agosti, entre otras numerosas cuestiones, el intento que tuvo con su ensayo sobre Echeverria en poder ubicar de la forma mejor acabada los conceptos gramscianos en el contexto del debate intelectual entre el bloque comunista y liberal democrático frente al nacionalismo cultural en el primer peronismo. Un libro que no tuvo aspiraciones de ser histórico sino por el contrario  asumirse bajo el catálogo de ensayo político ideológico. Sigue leyendo

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